En tus redes sociales
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    160
    Shares

4:22:16 PM

 

Creo que, sin lugar a dudas, los primeros muros en el mundo han sido los muros geológicos. Uno, de tantos por el orbe, es la extensa y elevada Cordillera de los Andes, en Sudamérica. Es el muro geológico más extenso: supera los 7 mil kilómetros. De uno y otro lado, hay beneficiados y perjudicados por las precipitaciones. Abundancia de lluvia, de un lado; escasez de lluvia, del otro. Pero aun así, el hombre logra ver el vaso medio lleno donde el agua es mezquina, pues aprovecha otros elementos que la naturaleza brinda: el viento.

 

 

no-muros-si-puentes-diversidad

 

En el siglo VIII, el Imperio Chino, en la etapa anterior a la unificación de la dinastía Qin, inició la construcción de la Gran Muralla China. Posee una extensión aproximada de más de 21 mil kilómetros, concluyó a finales del siglo XVI, durante la dinastía Ming. El propósito del muro era evitar el avance de las tribus nómades. Hecho que no se logró, pues en 1644 los manchúes cruzan la Gran Muralla y se apoderan de Pekín, derrotando a la breve dinastía Shun.

 

El antiguo Imperio de Benin (sur de Nigeria, actualmente), antes de los colonizadores europeos, en África occidental, el hombre comenzó la construcción de un extenso muro, de tierra, de 16 mil kilómetros. Inició en el siglo IX y culminó en el siglo XV. De nada sirvió para ser arrasada por la sed de riqueza, de los británicos, en 1897.

 

El Gran muro ideológico

 

 

sin-muros-hay-diversidad

 

 

A lo largo de la historia del hombre han existido múltiples muros como el reconocido Muro de Adriano, al norte de Inglaterra, para separar bárbaros de romanos; el Muro de Berlín, que separaba Alemania Oriental de Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial; el Muro de Cisjordania, construido por Israel para anexar territorios cisjordanos; el Muro Marroquí o Muro de Sahara Occidental, 1980, para anexar las minas de fosfatos de Bucraa y la zona costera, por su riqueza pesquera, y el Muro fronterizo Estados Unidos-México, para impedir la inmigración ilegal hacia los Estados Unidos, que se inició en 1994.

 

Si buscas en google “muros de separación en el mundo” encontrarás 670 mil resultados de búsqueda que refieren a los 70 muros existentes en diferentes partes del planeta.

 

el-guerrero-teatro-ebook-amazon

 

 

Los muros geológicos, que se elevan en distintas latitudes, tienen un elemento en común que no puede ser controlado por dichos muros: el viento, como ya lo mencioné más arriba, está presente en uno y otro lado.

 

Los muros construidos por el hombre, cualquiera sea su territorio y finalidad, tienen un elemento en común que lo atraviesa a lo largo de siglos de existencia humana: la ideología, presente en uno y otro lado.

 

En realidad, cuando hablamos de: muros de seguridad, muros de protección, muros fronterizos, como los bautiza el hombre que lo construye, estamos hablando de muros ideológicos. Muros para intentar contener ideologías, pero ¿acaso se puede contener el avance del viento cuando este decide cruzar hacia el otro lado? ¿Acaso un muro puede retener el paso de una ideología hacia el lado opuesto?

 

Quizás, el único muro ideológico que haya construido el hombre para imponer su ideología (sin engaños sobre su propósito primero), es el Muro de Berlín, cuyo fin era delimitar el capitalismo y el comunismo predominantes por aquellos años, y que sucumbe en 1989. Conocido por oriente como el “Muro de Protección Antifascista”.

 

El hombre cuando decide erigir un muro desempolva sus recurrentes pancartas y banderines para auto invocar la deshilachada palabra “seguridad” como si esta fuese un ente sobrenatural que otorga alguna especie de poder soporífero que actúa en las mentes de aquellos que habitan en el territorio del cual se quiere “defender”.

 

Los caprichos de un Dictador

 

 

puentes-fortalecen-tolerancia

El actual cuadragésimo quinto presidente del país del norte de América ha prometido, desde su campaña electoral de 2016, la construcción total de un muro fronterizo a lo largo del límite territorial entre los países de Estados Unidos y México.

 

Ayer y hoy, quien decide la construcción de un muro implica, necesariamente, retraso en el amplio abanico del desarrollo de una nación: gobierno, economía, trabajo, tecnología, cultura, entre otros. Si viajáramos a través del tiempo (ojalá nunca ocurra, pues el mundo sería un caos, ya que cada país trataría de favorecer su desarrollo y garantizar su hegemonía a futuro), podríamos comprobar “in situ” que el aislamiento: de un grupo social determinado, de un imperio, de una nación, de una ideología, es la banda sonora de la avant première titulada: “Lo que las ruinas se llevó”.

 

En la actualidad, los canales que ayudan a la difusión de la información son más rápidos, y por ende la caída de una sociedad también lo es. La Gran Muralla China fue tomada tras 873 años, en 1644, por los manchúes. La Muralla del antiguo Imperio de Benin cayó luego de 700 años, en 1897, a manos de los británicos. La caída del Muro de Berlín ocurrió luego de 28 años, en 1989. En todos los casos, los autores, de cada uno de los muros, elaboran su discurso enarbolando la bandera de la “seguridad” para quienes habitan tras los muros, y ocultan las verdaderas consecuencias que comienzan a despuntar con el paso de los años: la decadencia, en todos los órdenes, de una sociedad acorralada.

 

Ahora, no se entiende, que un presidente descendiente de inmigrantes, pretenda aislar a todo un pueblo, manipulando la información y aduciendo que es (una vez más izan la banderita), por “seguridad” de sus habitantes. Cuando dicha nación tiene, en sus cimientos, el ADN de hombres y mujeres que transportaron la secuencia genética de su propia grandeza. ¿Cómo entender la magnitud de tal capricho, hecho hombre, sino por medio de su perfil psicológico? Y ese, es un terreno al que ni siquiera puedo inclinarme para lavar sus inseguridades, secar sus miedos y limpiar su cordura.

 

 

  •  
  •  
  •  
  •