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El copiloto del vuelo 4U 9525, de la aeronave estrellada en los Alpes franceses, incrementó la velocidad

 

El martes 24 de marzo pasado Andreas Lubitz aumentó la velocidad hasta estrellar el avión de la compañía de Germanwings contra las montañas de los Alpes franceses, cerca de Seyne-les-Alpes. La trágica acción mató a las 149 personas restantes que viajaban, según los dichos de los expertos franceses.

La agencia que investiga el accidente: BEA de Francia dijo, hoy viernes 3 de abril, que aún están reconstruyendo el vuelo; sin embargo, los nuevos datos descargados de la segunda caja negra, que registra detalles técnicos del vuelo, son escalofriantes. El registro corrobora la hipótesis sugerida por los fiscales que al parecer el copiloto actuó deliberadamente para hacer descender el avión hasta que este se estrellara. “Una primera muestra sobre la lectura de los datos muestra que el copiloto en la cabina utiliza el piloto automático para poner al avión en un descenso hacia una altitud de 100 metros”, manifestó, en un comunicado, la oficina de investigación BEA.

 

‘La mano que mece el avión’

 

La segunda caja negra de la aeronave de Germanwings llegó a la sede de BEA, en las afueras de París, bajo una estricta vigilancia policial en la noche del jueves 2 de abril, y los investigadores inmediatamente se pusieron a trabajar en búsqueda de respuestas que rectificaran o ratificaran la hipótesis. Durante la larga noche reconstruyeron los últimos momentos del vuelo 4U 9525.

Los datos extraídos, por la agencia BEA, son iniciales. En el informe primario no especula sobre lo que piensa el copiloto cuando emplea el piloto automático para accionar las perillas de configuración, las cuales se ubican en una consola entre los dos pilotos. Tampoco deja en claro sobre si el copiloto de Germanwings estaba acelerando deliberadamente el avión hacia la montaña o cambiaba la configuración de velocidad de acuerdo a la altitud, lo que afecta la forma en que se mide la velocidad en la cabina.

Las breves acciones descritas, en el informe primario, por la BEA parecen confirmar la hipótesis de los fiscales: acciones metódicas y controladas por el copiloto para que el avión acelere hacia el suelo.

La segunda caja negra contiene una lectura detallada de cientos de parámetros, los cuales incluyen los comandos realizados desde el asiento del copiloto en el vuelo con destino a Dusseldorf. También registra una serie de datos sobre controles compartidos entre piloto y copiloto, tales como la unidad de vuelo que envía las órdenes al piloto automático; movimientos de los asientos de ambos que podrían confirmar que el copiloto mantuvo su lugar mientras que el piloto salió de la cabina.

Las próximas acciones para la investigación, por parte de la BEA, es la laboriosa tarea de sincronización entre:

  1. Datos obtenidos de la segunda caja negra.
  2. Grabaciones de la cabina.
  3. Pistas del radar.

Este es un proceso delicado y exhaustivo que puede insumir varias semanas. No mencionaron si lograron descargar todos los datos técnicos, aunque sí se conoce que están intactos. La agencia, además señaló a principios de esta semana, que su intención es elaborar, completar y presentar un informe sobre su propia línea de investigación de seguridad de manera independiente del resultado de las investigaciones judiciales. Añadió que se centrará en los mecanismos de las puertas de cabina y pilot screening, de los que podría emitir recomendaciones dando lugar a un replanteamiento en las regulaciones aéreas en todo el mundo.

 

 

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